COSQUIN ROCK ´18 | Así fue nuestro Cosquín

Desde ya intentar realizar una cobertura que abarque todo lo que el festival tiene para dar es muy difícil, es que congrega a todos los palos, a toda la juventud y le da un espacio a cada una de sus expresiones. Este año además de lo musical las atracciones que se lucieron fueron los deportes extremos y los tatuajes.  “La Casita del Blues” por segundo año consecutivo fue uno de los espacios que más llamaron la atención y que pide más.

Y es que acá siempre vas a tener algo para ver o hacer pero,  ¿más de 12 horas de rock alcanzan? La respuesta es no, y el sacrificio de perderte shows en el camino, al estar en simultáneo, hace que nos convirtamos en “maratonistas” de lo que nos gusta.

Mediante la app de Cosquín llegaban a nuestros teléfonos notificaciones sobre la apertura de puertas a horas 14. Este año al reducirse a dos jornadas fue notorio el ingreso de la gente más temprano, es que el día sábado ya contaba con números convocantes y con mucho colorido en cuanto a su gente como Ojos Locos, la banda en ascenso Sueños de Pescado y El Bordo.

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Nuevamente la expo de fotos se hizo presente esta vez la muestra dedicada exclusivamente a Charly García, tal vez adelantándonos el show que se venía (“La Torre de Tesla”) la semana siguiente.

Octafonic era una de las bandas que tocaba en “Quilmes Garage“ y no podíamos perdérnosla, así fue la sorpresa al encontrar un sonido potente y aplastante con sus cortes al unísono donde la coordinación y manejo del tiempo era impecable por parte de la banda e inesperable para el público, muchas cosas raras y juegos con la música que no acostumbramos a ver en vivo y más cuando la canción estándar va ganando terreno por parte de las bandas más convocantes. Sorprende el manejo de distorsiones y programaciones en la voz liderada por Nico Sorín, otros de los aspectos a resaltar de la banda y que le da su sonido particular son los saxos, los potentes coros y las letras en inglés.

“La Casita del Blues“ desde tempranas horas ya mostraba un marco interesante de público que iría acrecentando con el correr del tiempo, los dos días arrancaron con una “jam sessions“ de músicos cordobeses lideradas por Ivan Singh, ya conocido entre la nueva camada de músicos de blues, con solos espectaculares y un manejo del “slide“ en la “cigar box“ se llevaba todos los aplausos. Rodrigo Guirao Diaz también se hizo presente tocando en un par de oportunidades para el deleite del público femenino. El lugar estuvo acondicionado al igual que el año pasado, con un escenario modesto y el sonido un poco flojo. Pero eso sí, contaba con barra propia de bebidas y comidas. Deborah Dixon fue la gran ovacionada en la noche cerrando con un tema de “Solari“,  Blues de la Libertad. Ahora viene la sorpresa, Sax Gordon dió un espectáculo de otra dimensión, donde no podías dejar de moverte y de aplaudir, todo el groove del funk de la mano de este “frontman“ que en los solos de saxo lleva la banda a elevarse. El manejo del espacio de este tipo nos hizo formar parte del show, a todos , no solo interpelándonos, sino caminando entre el público, sentándose al lado de una chica mientras toca un “slow blues“, en síntesis un show magnífico.

 

Ciro y los Persas, ya pasada las ocho de la noche prendía fuego el escenario principal y dejaba al público caliente para darle paso a, sin dudas, uno de los números más esperados por todos, la legendaria banda Creedence en su versión “Clearwater Revisited“, donde se encuentran Stu Cook y Doug Clifford, miembros fundadores de la mítica banda norteamericana. Fue un recorrido por todos clásicos en una lista de catorce canciones, sonaron Green River, Susie Q, Fortunate Son, Travelin Band y Up Around the Bend. Con el manejo de otros tiempos paraban entre las canciones para presentar a los miembros de la banda y mencionar algunas anécdotas, a las cuales el público entendiese o no, respondía con el cantico “ole ole ole Credeence, Credeence”, momento emotivo para los músicos como para la gente, mucho de ellos jóvenes que teníamos la oportunidad de ver por única vez a estos astros del rock.

El retraso en el escenario principal nos dio la posibilidad de disfrutar de Pez con un “Quilmes Garage“ repleto, realizaron un breve repaso de su discografía además de seguir presentado “Pelea al Horror”, uno de los mejores discos del año pasado y que pedía escenario en Cosquín.

Y era hora de uno de los números principales, el que despierta la mística y la pasión ricotera donde el monstruo de Cosquín desaparece un poco y todo se vuelve “redondo”. Con la firmeza que ya nos tiene acostumbrado la banda del flaco, las guitarras de Oscar Reyna que cada vez toman más protagonismo y los teclados de Lecumberry en un sonido imponente como es el escenario de Cosquín también cobra otra relevancia. Con una lista parecida a la presentada en Salta y envuelto en banderas sonaron los clásicos Golem de Paternal, Flores secas, Oda a la sin nombre, Lejos de Casa, también Ya lo sabés, El Redentor secreto, Falenas y sus últimas composiciones como El Equilibrista, Chico bomba y Quisiera llevarte. El único tema de los Redondos que tocó y para despertar el pogo de todos fue Jijiji.

GALERÍA  DE FOTOS DÍA 1

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El segundo día ya nos encontraba ingresando al predio pasados por agua, la lluvia se convirtió en un protagonista más de los Cosquín.

Uno de los espacios novedosos fueron los instalados por CBA X donde disfrutamos exhibiciones de deportes extremos como Skate, MotoCross, BMX, Rollers hasta acrobacia en tela entre otras disciplinas, el escenario destinado exclusivamente a las bandas de Córdoba estaba muy bien ubicado y con un sonido de primera para que puedas ver las distintas exhibiciones o ir al baño y escuchar claramente la música. Estuvo presente también la gente de la fundación “Un Tatuaje por una Sonrisa“, obviamente el fin era recaudar dinero con fines solidarios, el espacio contaba con 6 lugares donde los tatuadores rotaban.

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Los Espíritus, una de las bandas más elogiadas por todos, se presentaba en un horario cumbre donde ya se notaba la gran convocatoria, en este show estaban puestos los ojos de todos, es que son la revelación del último año abarcando giras por todo el continente y en cierta manera marcando un sonido del nuevo rock. En su corta lista profundizaron los cortes de Agua Ardiente, sonó todo muy prolijo calcado al disco, sonaron también los clásicos del grupo Jesús rima con cruz y Perro Viejo. Luego sería el turno de Residente que puso todo el baile y la fiesta acompañado por instrumentos exóticos y músicos de todo el mundo, entre ellos Leo Genovese, el setlist estuvo compuesto casi en su totalidad por éxitos de Calle 13.

El escenario temático en su segundo día se vestía de heavy y arrancaba con números fuertes muy parecido al año pasado con Los Antiguos, Viticus y el homenaje a la H con Acido Argentino. La sorpresa la dió Asspera con un show cargado de actuaciones y disfraces con todo el humor y lo bizarro que los caracteriza. Cabe destacar el agite del público en medio del charco de barro que se había formado.

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Carajo daba un show deslumbrante en el escenario temático Heavy, una solidez a cual ya nos tiene acostumbrados la banda de Corvata, los juegos de luces y las proyecciones acompañaron un show de nueve canciones, donde el gran cierre fue Sácate la Mierda, una canción que no pierde vigencia.

Llegando al final de la noche y pasada la una de la madrugada subía Guasones al escenario, el arranque fue con Culebras, Nada que ganar y Espejo roto, cortes de su último material, el show estuvo centrado en sus últimas composiciones pero sonaron los clásicos Como un lobo, Farmacia y gracias. Y para el final, un tema dedicado a los viejos fanáticos, La flaca Pili y el negro Tomás.

El gran cierre por primera vez estaba a cargo de Los Gardelitos, un Eli Suarez renovado estrenando formación y presentando una canción nueva, Sortilegio de arrabal con “aires tangueros“ y letra nocturna, con varios músicos invitados en arreglos de violines imprimiéndole una atmósfera característica como parte de lo que “Gardeles“ está dispuesto a dar en grandes escenarios, el arranque fue intenso con las canciones enganchadas y la puesta en escena impecable, inmediatamente ingresa una pareja de baile para recorrer todo el escenario mientras proyecciones invaden el fondo y los muñecos gigantes en las esquinas se mueven al compás de Puño y letra. Así fue el arranque de un show donde se dijeron muchas cosas arriba del escenario, entre ellas elogiar al festival como el más grande del país, también recalcar la independencia que caracteriza a la banda al no tener sus discos en desquerías ni sonar en las grandes radios. Para presentar a Calles calientes, Eli disparo “Somos nosotros mismos los que tenemos que ayudarnos a cambiar este mundo de mierda”. Sonaron dieciséis canciones las cuales se vivieron muy intensamente entre el público plagado de banderas, es que Gardelitos es un fenómeno que crece y tiene etapas claras definidas por su formación, siguen siendo auténticos no solo por su vestimenta y la estética porteña sino por la estrategia de visitar cada rincón del país, el mensaje también es claro y siempre dedicado a los jóvenes. “Gardeles“ está en un momento de crecimiento y es una banda que ya pide estadios. Sonaron en su mayoría los clásicos Anabel, Amando a mi guitarra, Cobarde para amar, Los Querandíes, Comandante Marcos, Nadie cree en mi canción, No puedo parar mi moto y es que la nueva formación nos remite a esos sonidos de la primera etapa con guitarra acústica, Eli Suarez se tomó su tiempo para presentar formalmente a los nuevos integrantes contando la anécdota que se encontraron en un bar de Palermo y surgió la invitación para  tocar juntos, presentó a “Jero“ en Bateria (también un Viticus), “Ponch“ en Bajo (Juanse and The Band) y “Yamil“ en guitarra acústica (ex Guasones). También se pidió por la libertad de Pato Fontanet. Uno de los momentos que dieron que hablar y fue un llamado a la reflexión en mitad del show, después de Dueños del poder,  invitaron a dos chicas del colectivo Ammar (un movimiento feminista) quienes pidieron más mujeres tocando arriba del escenario, igualdad de condiciones en otros roles, educación sexual para decidir, cupo laboral trans, legalidad de la prostitución y el aborto, mientras en la pantalla gigante la frase era ” Vamos con las putas nunca con la yuta”. En conclusión fue un show súper completo en los aspectos que queramos verlo, con una ideología y un mensaje claro, el final estuvo a cargo de una declaración de principios como Gardeliando mientras la sonrisa de Gardel iluminaba el escenario. Eran ya pasadas las cuatro de la mañana y la luna que salía de entre las sierras acompañaba el descongestionamiento del público, todos muy cansados todavía con la música en nuestra mente pensando ya en descansar o en nuestro regreso, nos preguntábamos si hacía falta un día más de Cosquin Rock, fueron dos días muy intensos recargados de información y música, así nos despedimos diciendo hasta el año que viene.

GALERÍA FOTOS DÍA 2

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