Baja impositiva para celulares de alta gama: un alivio para la “gilada”

El Gobierno anunció con bombos, platillos y probablemente un iPhone último modelo sobre la mesa, una baja impositiva para celulares de alta gama.

Una medida largamente esperada por ese sector históricamente postergado de la sociedad: la gilada que no llega a fin de mes, pero ahora podrá no llegar… con mejor cámara.

Según explicaron fuentes oficiales, la iniciativa busca “democratizar el acceso a la tecnología”, permitiendo que cualquier trabajador promedio pueda elegir entre pagar el alquiler o sacarse selfies en 4K con estabilización óptica. Porque nada combate mejor la inflación que un teléfono que reconoce tu cara mientras te vacía la billetera.

Desde el Ejecutivo aseguran que el impacto será profundo en la vida cotidiana del ciudadano común. “Quizás no bajen los alimentos, ni el transporte, ni la luz, pero ahora el celu de 1.500 dólares va a costar un poquito menos”, señalaron, apelando a ese consuelo moderno que entra por la pantalla y se va por la tarjeta de crédito.

Mientras tanto, la gilada agradece. No sabe bien cómo, ni cuándo, ni con qué plata, pero agradece. Porque en tiempos difíciles, nada dice “política pública pensada para la gente” como una rebaja impositiva en un objeto que la mayoría solo verá… en la vidriera o en la mano de otro.

La medida, según informaron distintos medios económicos, implica la eliminación o reducción de aranceles a la importación de celulares, con la promesa de que los precios finales bajen “eventualmente”. Es decir, no ahora, no seguro y no para todos, pero en algún momento mágico del mercado. Mientras tanto, la expectativa oficial es que la competencia haga su trabajo, aunque la experiencia indica que la competencia suele tomarse su tiempo… y la gilada también.

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