La portavoz del Gobierno de Salta lanzó un mensaje político que apunta con dureza a los referentes locales de La Libertad Avanza, al tiempo que mantiene una línea pragmática con el gobierno nacional. El oficialismo busca marcar diferencias internas sin fracturar la relación con Nación.
En una intervención pública de fuerte contenido político, Paula Benavides, vocera del Gobierno de Salta, profundizó su estrategia discursiva hacia los referentes provinciales de La Libertad Avanza, como Emilia Orozco, Alfredo Olmedo y Carlos Zapata. Sin mencionarlos directamente, Benavides cuestionó el estilo de la oposición local, caracterizándolo como más centrado en la crítica mediática y el espectáculo que en la elaboración de propuestas y consensos concretos.
El mensaje fue cuidadosamente calibrado: aunque los dardos están dirigidos a la dirigencia libertaria dentro de la provincia, se evita escalar el conflicto al plano nacional. Esta decisión estratégica se evidencia en la reciente reunión entre el gobernador Gustavo Sáenz y el ministro del Interior, Diego Santilli, presentada como productiva y orientada a resultados. La relación con Nación se sostiene desde un enfoque de diálogo y negociación, incluso con temas sensibles como el acompañamiento parlamentario en proyectos clave.
Así, el oficialismo provincial construye una narrativa de doble carril: por un lado, marcar distancia con una oposición local que prioriza la exposición mediática; por el otro, reafirmar su capacidad de gestión y cooperación con el gobierno central. Esta estrategia no sólo busca desactivar discursos adversos dentro del territorio salteño, sino también posicionar al saencismo como un interlocutor confiable ante el poder nacional.