El incremento se basa en la inflación de enero y deja los haberes mínimos lejos del costo de vida. Jubilados y pensionados continúan entre los sectores más afectados por el ajuste.
El Gobierno oficializó el aumento del 2,9% en los haberes jubilatorios que se aplicará en marzo, en línea con la fórmula de movilidad vigente basada en la inflación mensual.
El incremento impactará en jubilaciones, pensiones y asignaciones sociales, pero resulta insuficiente frente al aumento sostenido del costo de vida. Con esta actualización, la jubilación mínima continúa en niveles críticos respecto de la canasta básica para adultos mayores.
Especialistas en seguridad social advierten que la evolución de los haberes previsionales viene rezagada respecto de los precios de alimentos, medicamentos y servicios, rubros que concentran gran parte del gasto de los jubilados.
Organizaciones de adultos mayores señalan que el deterioro del poder adquisitivo se profundiza mes a mes, obligando a recortar consumos esenciales y aumentando la dependencia de ayudas familiares o programas sociales.
Mientras el Ejecutivo sostiene que la fórmula garantiza previsibilidad fiscal, crecen los reclamos por mecanismos de recomposición que permitan recuperar ingresos reales y asegurar condiciones dignas para la población jubilada.