La asunción de “Koki” Juárez en el Partido de la Victoria marca un intento de reorganización opositora en un contexto de tensiones entre la conducción nacional y la política provincial.
Los recientes debates sobre la reforma laboral aceleraron movimientos internos dentro del peronismo salteño. La llegada de “Koki” Juárez a la conducción del Partido de la Victoria aparece como un intento de reordenar el espacio opositor y recuperar capacidad de articulación política.
El escenario se presenta atravesado por tensiones entre la conducción nacional del peronismo y la autonomía política que busca sostener el gobierno provincial desde el Centro Cívico Grand Bourg. Estas diferencias reflejan estrategias divergentes frente a la relación con la Casa Rosada y el posicionamiento ante las reformas impulsadas por el Ejecutivo nacional.
Dirigentes y militantes analizan cómo reconstruir una alternativa política que dialogue con los reclamos sociales y laborales emergentes. El proceso de reorganización partidaria se produce en un contexto de creciente malestar social, donde la capacidad de representación y conducción vuelve a estar en discusión.