Un sector de la CGT endurece su postura frente a las negociaciones entre la Casa Rosada y los mandatarios provinciales para avanzar con cambios en la legislación laboral. Crece la tensión política y gremial.
La reforma laboral impulsada por el gobierno de Javier Milei suma un nuevo capítulo de conflicto con el movimiento sindical. Un sector de la Confederación General del Trabajo (CGT) manifestó su rechazo a las negociaciones que el Ejecutivo nacional mantiene con gobernadores para destrabar modificaciones en la normativa laboral, en el marco del proceso de reforma del Estado.
Desde los gremios advierten que los cambios propuestos afectan derechos históricos de los trabajadores y debilitan la capacidad de negociación colectiva, al tiempo que denuncian una estrategia de fragmentación del frente sindical. La preocupación no solo alcanza a los gremios de alcance nacional, sino también a las estructuras provinciales, que podrían verse condicionadas por acuerdos políticos entre Nación y las provincias.
El conflicto expone una disputa más amplia: el rol de los gobernadores en el respaldo al plan económico libertario y el costo político de acompañar reformas que impactan de lleno en el empleo formal. En este escenario, el sindicalismo evalúa medidas de acción directa y una estrategia de resistencia que podría escalar en las próximas semanas.
La pulseada entre el Gobierno, las provincias y los trabajadores se consolida así como uno de los ejes centrales del debate político y social de este año.