Al cumplirse medio siglo de uno de los crímenes más emblemáticos del terrorismo de Estado en Salta, organismos de derechos humanos, familiares y sobrevivientes renovaron el compromiso con la memoria, la verdad y la justicia, en un contexto que consideran desafiante por el resurgimiento de discursos negacionistas
Este 6 de julio se cumplen 50 años de la Masacre de Palomitas, el fusilamiento de once presos políticos que fueron retirados del penal de Villa Las Rosas bajo el pretexto de un traslado y posteriormente ejecutados en un paraje sobre la Ruta Nacional 34. El hecho fue presentado por la dictadura como un supuesto intento de fuga, aunque con el paso de los años quedó probado que se trató de un crimen planificado por el aparato represivo del Estado.
Cinco décadas después, el episodio continúa siendo una de las heridas más profundas de la historia salteña. Los organismos de derechos humanos sostienen que recordar lo ocurrido no solo implica rendir homenaje a las víctimas, sino también reafirmar el compromiso con la defensa de la democracia y los derechos humanos.
Las actividades conmemorativas incluyeron actos en el Portal de la Memoria y en el paraje Palomitas, donde familiares, militantes y organizaciones sociales recordaron a las once personas asesinadas y renovaron el pedido de justicia. Durante la jornada también se destacó el valor de los juicios por delitos de lesa humanidad, que permitieron condenar a varios de los responsables materiales e intelectuales de la masacre, aunque algunos fallecieron antes de recibir sentencia definitiva.
Desde los organismos participantes advirtieron sobre la importancia de transmitir estos hechos a las nuevas generaciones frente al avance de discursos que relativizan o niegan los crímenes cometidos durante la última dictadura cívico-militar. En ese sentido, remarcaron que la memoria constituye una herramienta indispensable para fortalecer la democracia y evitar la repetición de hechos similares.
La Masacre de Palomitas es considerada uno de los casos más representativos del terrorismo de Estado en el norte argentino. Sus víctimas fueron once hombres y mujeres que permanecían detenidos a disposición del Poder Ejecutivo Nacional y que fueron ejecutados en un operativo conjunto del Ejército, fuerzas de seguridad y otros organismos estatales. A cincuenta años del crimen, el reclamo por memoria, verdad y justicia continúa siendo una bandera central para Salta y para todo el país.