Diego Maradona debutó en Primera División el 20 de octubre de 1976 y su primera intervención quedó en la memoria del fútbol argentino. El protagonista de aquel caño fue Juan Domingo Cabrera, un defensor que nació en la historia grande del fútbol y cuya vida continuó en Salta.
El 20 de octubre de 1976, Diego Armando Maradona comenzaba a escribir una historia irrepetible. Tenía apenas 15 años cuando el entrenador Juan Carlos Montes lo mandó a la cancha para jugar con Argentinos Juniors frente a Talleres de Córdoba. El equipo perdía 1 a 0, pero aquella tarde terminaría convertida en una de las páginas más recordadas del fútbol argentino.
En su primera intervención, el joven Diego le tiró un caño a Juan Domingo Cabrera, defensor de Talleres. La jugada se transformó en leyenda: un gesto de audacia que anticipaba el talento y la personalidad de quien, diez años después, conduciría a la Selección argentina a conquistar el Mundial de México 1986.
Pero detrás de aquella escena también hay una historia salteña. Cabrera, el hombre que quedó del otro lado de las piernas de Maradona, vivía en el barrio Villa Soledad, en Salta capital, y trabajaba en una remisería. Séptimo hijo varón, llevaba el nombre de Juan Domingo por haber tenido como padrino al entonces presidente Juan Domingo Perón.
Aquel cruce futbolístico no fue el único encuentro entre ambos. Cabrera recordó que compartió con Diego la primera selección que se formó después del Mundial de 1978. Sin embargo, aseguró que nunca volvieron a hablar de aquella jugada que los unió para siempre en la memoria futbolera.
Medio siglo después, el aniversario del debut de Maradona permite recuperar una historia que conecta la leyenda del fútbol mundial con un protagonista que terminó desarrollando su vida en Salta. Porque hasta en las grandes páginas del deporte argentino hay historias locales que merecen ser contadas.
