El dirigente brasileño y su familia ingresaron a la Argentina por Puerto Iguazú y abordaron un avión privado con destino a Ecuador. El operativo incluyó una escolta policial y abrió interrogantes sobre la intervención de las autoridades argentinas.
La salida de Flávio Bolsonaro de Brasil sumó un nuevo capítulo a las tensiones políticas de la región y puso al gobierno de Javier Milei en el centro de la controversia. El excandidato presidencial brasileño y su familia cruzaron la frontera hacia la Argentina durante la noche del martes y partieron desde Puerto Iguazú en un vuelo privado con destino a Guayaquil, Ecuador, durante la madrugada del miércoles.
Según la información difundida por la Dirección Nacional de Migraciones, los cuatro integrantes de la familia ingresaron al país a las 22.50 del martes 27 de octubre por el paso fronterizo Tancredo Neves. Posteriormente, abordaron una aeronave de la empresa Baires Fly, que despegó a las 0.21 del miércoles.
El traslado hasta el aeropuerto se realizó en una camioneta escoltada por un vehículo policial argentino. La secuencia quedó registrada en imágenes televisivas y la confirmación oficial de Migraciones terminó de despejar las dudas sobre el paso de la familia Bolsonaro por territorio argentino.
La controversia se profundizó por las versiones sobre el conocimiento y la participación del Gobierno nacional en el operativo. Antes de la confirmación oficial, habían circulado informaciones sobre un vuelo que debía partir desde Misiones y sobre movimientos que despertaron sospechas en el aeropuerto. El Gobierno había negado inicialmente que existieran registros del ingreso de Bolsonaro.
El caso tiene también una dimensión judicial. La salida de Brasil se produjo en medio de investigaciones que involucran al dirigente por presuntas maniobras de lavado de dinero, en un contexto en el que la Justicia brasileña había dispuesto restricciones vinculadas a sus documentos de viaje. Las circunstancias de su partida y el cumplimiento de esas medidas quedaron bajo discusión.
A su vez, el presidente estadounidense Donald Trump manifestó que concedería visas a la familia Bolsonaro y dijo haber escuchado que el dirigente se encontraba en la Argentina. La posibilidad de que continúe su actividad política desde Estados Unidos agrega una dimensión internacional al episodio.
La salida de Flávio Bolsonaro plantea interrogantes sobre el papel de la administración de Milei, los vínculos entre los sectores de derecha de ambos países y las consecuencias que el episodio puede tener para la relación bilateral con Brasil, cuyo presidente, Luiz Inácio Lula da Silva, acaba de imponerse en las elecciones frente al dirigente bolsonarista.