Un relevamiento nacional reveló el fuerte impacto que la inflación sigue teniendo sobre el poder adquisitivo. La mayoría de los consultados asegura que sus ingresos no alcanzan para mantener el nivel de vida y percibe un deterioro en su situación económica.
La recuperación de algunos indicadores macroeconómicos todavía no se refleja en la percepción de gran parte de la población. Una encuesta nacional mostró que el 50% de los argentinos se considera parte de la clase baja, mientras que nueve de cada diez afirman que sus ingresos perdieron frente a la inflación en el último año.
El estudio también refleja un marcado deterioro en las expectativas económicas de los hogares. Una amplia mayoría sostuvo que el salario no logra acompañar el aumento del costo de vida y que resulta cada vez más difícil afrontar gastos cotidianos como alimentos, servicios, alquileres y transporte.
Otro de los datos relevantes es que una proporción importante de los encuestados manifestó haber tenido que modificar sus hábitos de consumo para llegar a fin de mes. Entre las estrategias más frecuentes aparecen la reducción de gastos en actividades recreativas, la compra de segundas marcas y la postergación de adquisiciones importantes.
Los resultados ponen de manifiesto que, pese a la desaceleración de la inflación registrada en los últimos meses, buena parte de la población continúa percibiendo una pérdida del poder adquisitivo y un deterioro de su situación económica, especialmente entre los trabajadores asalariados y los sectores medios y bajos.