El plenario de comisiones se convirtió en un escenario de fuerte disputa política y simbólica en torno a la reforma de la normativa ambiental.
La discusión por la modificación de la Ley de Glaciares escaló en intensidad en la Cámara de Diputados, donde el plenario de comisiones reunió a legisladores en medio de un clima cargado de tensiones. El eje del conflicto gira en torno a posibles cambios que podrían flexibilizar la protección de zonas sensibles frente al avance de proyectos mineros.
En ese contexto, el diputado Esteban Paulón se convirtió en una de las figuras más visibles de la jornada al presentarse con una remera en señal de protesta contra las políticas de ajuste. El gesto sintetizó el tono de una discusión que excede lo técnico y se instala en el terreno político e ideológico.
Mientras sectores vinculados al desarrollo productivo impulsan modificaciones para ampliar la actividad extractiva, organizaciones ambientales y parte de la oposición advierten sobre los riesgos de retroceder en materia de protección de recursos estratégicos como el agua. La puja promete continuar en las próximas semanas con un Congreso atravesado por intereses cruzados.