El ministro de Economía, Luis Caputo, anunció una nueva flexibilización del sistema financiero que permitirá a los bancos utilizar hasta el 15% de los depósitos en dólares de sus clientes para otorgar créditos a empresas, incluso aquellas que no generan ingresos en moneda extranjera. La medida será instrumentada mediante un DNU.
El Gobierno de Javier Milei dio un nuevo paso en la flexibilización del mercado de crédito en dólares. El ministro de Economía, Luis Caputo, anunció que los bancos podrán destinar una parte de los dólares depositados por sus clientes a financiar a empresas que hasta ahora no podían acceder a este tipo de préstamos.
La medida permitirá que las entidades financieras utilicen hasta el 15% de sus depósitos en dólares para otorgar créditos a compañías que no necesariamente tengan ingresos en esa moneda. Hasta el momento, la normativa concentraba el financiamiento en empresas exportadoras o en aquellas que contaban con garantías de compañías vinculadas a la generación de divisas.
Caputo presentó la modificación como una forma de ampliar el crédito y poner a trabajar los dólares que permanecen depositados en el sistema bancario. El Gobierno sostiene que existe una importante masa de moneda extranjera que puede ser canalizada hacia la actividad productiva.
Pero detrás del anuncio aparece una cuestión central: los fondos utilizados por los bancos provienen de los depósitos de sus clientes. Es decir, son dólares que los ahorristas mantienen dentro del sistema financiero y que ahora podrán ser utilizados, dentro de los límites establecidos, para financiar a empresas.
¿Qué cambia para los ahorristas?
La medida no significa que los bancos puedan disponer libremente de los dólares de cada cliente ni que el ahorrista pierda la propiedad de sus depósitos. Lo que cambia es el destino que las entidades pueden darle a una parte de esos fondos dentro de su actividad de intermediación financiera.
El Gobierno estableció un límite del 15% y anunció mayores exigencias de capital y de evaluación de riesgo para las operaciones. Entre las condiciones previstas se encuentra un requerimiento de capital equivalente al 125% del exigido para financiaciones comparables y una ponderación mayor de estas operaciones al calcular la exposición crediticia.
Además, los bancos deberán evaluar la capacidad de repago de las empresas ante distintos escenarios de variación del tipo de cambio.
Los dólares deberán convertirse en pesos
Uno de los puntos destacados por Caputo es que las empresas que reciban estos créditos deberán liquidar los dólares en el mercado oficial y convertirlos a pesos.
De esta manera, el Gobierno busca que los préstamos en moneda extranjera terminen aumentando la disponibilidad de pesos para la actividad económica, en lugar de generar una mayor demanda directa de dólares en el mercado.
La modificación se suma a otras medidas adoptadas durante 2026 para ampliar progresivamente el universo de empresas habilitadas a tomar financiamiento en dólares. En junio, por ejemplo, el Banco Central había autorizado créditos con dólares de los ahorristas para empresas que presentaran garantías de exportadores.
El antecedente de 2001 y el debate sobre el riesgo
La utilización de depósitos en dólares para financiar actividades que no generan divisas tiene un antecedente particularmente sensible en la Argentina: la crisis financiera de 2001.
Las restricciones existentes fueron diseñadas, entre otras cuestiones, para evitar que los bancos utilizaran depósitos en moneda extranjera para financiar a deudores cuyos ingresos estaban exclusivamente en pesos. El objetivo era reducir el riesgo de que una fuerte devaluación afectara la capacidad de pago de los tomadores de crédito y, por esa vía, la liquidez de los bancos.
Ahora el Gobierno busca modificar parcialmente esa lógica.
El Banco Central sostiene que el sistema financiero mantiene actualmente elevados niveles de liquidez y solvencia. En mayo, los activos líquidos en moneda extranjera representaban el 50,9% de los depósitos en dólares, mientras que la integración de capital alcanzaba el 30,7% de los activos ponderados por riesgo.
Dólares de los ahorristas, crédito para las empresas
La apuesta de Caputo es que los dólares depositados en los bancos dejen de permanecer mayoritariamente inmovilizados y pasen a financiar al sector privado.
Para el Gobierno, se trata de una herramienta para profundizar el crédito y dinamizar la economía. Para los ahorristas, en cambio, la modificación vuelve a poner sobre la mesa una discusión histórica en la Argentina: hasta dónde pueden los bancos utilizar los depósitos en dólares para prestar a quienes generan sus ingresos en pesos y quién absorbe el riesgo ante una eventual crisis cambiaria.
El desafío estará ahora en la implementación del nuevo esquema y en los controles que aplique el Banco Central para garantizar que la flexibilización del crédito no termine debilitando el respaldo de los depósitos en moneda extranjera.