Las diferencias políticas entre Patricia Bullrich y el círculo más cercano al Presidente volvieron a quedar expuestas. En el oficialismo admiten que aumentó la desconfianza y se profundizan las internas.
La relación entre sectores del oficialismo atraviesa uno de sus momentos más delicados desde la llegada de Javier Milei a la Casa Rosada. En los últimos días, distintas decisiones políticas y legislativas expusieron diferencias cada vez más visibles entre Patricia Bullrich y el núcleo de confianza presidencial.
Las discrepancias generaron malestar dentro de La Libertad Avanza, donde algunos dirigentes comenzaron a manifestar preocupación por el impacto que estas disputas pueden tener en la cohesión del espacio. La situación también alimentó especulaciones sobre el posicionamiento de distintos referentes de cara a los próximos desafíos electorales.
La tensión no es nueva, pero adquirió mayor relevancia tras una serie de desacuerdos públicos que dejaron al descubierto diferencias estratégicas y de conducción. En el oficialismo reconocen que existe un clima de desconfianza y que algunos sectores comenzaron a medir apoyos internos.
Mientras tanto, el Gobierno intenta sostener su agenda política y económica en un contexto donde las disputas internas amenazan con convertirse en un nuevo frente de conflicto para la gestión nacional.