La desaparición de equipamiento esencial del Hospital Materno Infantil desató un fuerte escándalo institucional. Investigan responsabilidades y crece la preocupación por el impacto en la atención neonatal.
Un grave episodio sacude al sistema de salud pública tras conocerse el robo de equipos médicos destinados a la atención de bebés en el Hospital Materno Infantil. El faltante de estos insumos, fundamentales para cuidados críticos, encendió alarmas tanto dentro del hospital como en organismos de control.
La situación expone falencias en los mecanismos de seguridad y control del equipamiento sanitario, en un contexto donde la demanda de atención neonatal es permanente y sensible. La ausencia de estos dispositivos no solo implica una pérdida económica significativa, sino que compromete directamente la calidad y oportunidad de las prestaciones médicas.
Mientras avanzan las investigaciones para determinar cómo y cuándo se produjo el robo, también se analizan posibles responsabilidades administrativas. El hecho reabre el debate sobre la protección de los recursos públicos destinados a la salud y la necesidad de reforzar controles en áreas estratégicas del sistema sanitario.