El vocero presidencial Adrián Ravier admitió que una parte de los fondos recaudados a través del impuesto a los combustibles no se destina al mantenimiento y construcción de rutas nacionales, sino que queda a disposición del Ministerio de Economía para sostener el “equilibrio fiscal”. El reconocimiento vuelve a poner bajo la lupa el ajuste sobre la infraestructura vial.
El Gobierno nacional reconoció públicamente que utiliza recursos destinados originalmente al sistema vial para ordenar las cuentas públicas. La admisión fue realizada por el vocero presidencial Adrián Ravier, quien explicó que una parte de los impuestos vinculados a los combustibles que deberían financiar obras y mantenimiento de rutas queda bajo la órbita del Ministerio de Economía.
“Una parte de esos impuestos va a Vialidad y la otra parte la dispone el Ministerio de Economía como parte de lograr el equilibrio fiscal”, señaló Ravier en una entrevista con El Diario de La Pampa.
La declaración resulta particularmente significativa porque el Sistema Vial Integrado (SisVial) fue creado para concentrar recursos destinados a la construcción, conservación y mantenimiento de la infraestructura vial nacional. Esos fondos se nutren, entre otros recursos, de la recaudación del impuesto a los combustibles.
Más de un billón de pesos fuera de las rutas
El reconocimiento oficial se conoce en medio de cuestionamientos por el estado de las rutas nacionales y por el bajo nivel de ejecución de los recursos destinados a infraestructura.
Según datos difundidos en las últimas horas, el SisVial habría acumulado alrededor de $1,5 billones desde diciembre de 2023, mientras que unos $394.406 millones fueron destinados efectivamente a obras viales. La diferencia supera el billón de pesos.
La situación generó reclamos de distintas provincias. En Tucumán, por ejemplo, autoridades provinciales exigieron que los recursos provenientes del impuesto a los combustibles sean efectivamente volcados a la red caminera.
El ajuste también pasa por las rutas
El reconocimiento de Ravier expone una de las consecuencias de la política de ajuste fiscal del Gobierno de Javier Milei: para sostener el resultado de las cuentas públicas, recursos que tienen un destino específico terminan siendo utilizados para otros fines.
La discusión no es solamente contable. El deterioro de las rutas nacionales impacta directamente sobre quienes utilizan diariamente esas vías: transportistas, productores, trabajadores y familias que necesitan trasladarse entre distintas localidades y provincias.
En regiones extensas como el NOA, donde las rutas nacionales cumplen un papel estratégico para la conexión territorial y el traslado de producción, mercaderías y personas, el deterioro de la infraestructura puede tener consecuencias económicas y sociales que exceden ampliamente el costo de una obra vial.
La contradicción queda expuesta: mientras el Gobierno presenta el equilibrio fiscal como uno de sus principales logros, reconoce que para alcanzarlo utiliza recursos que deberían volver a las rutas en forma de mantenimiento, obras y seguridad vial.
Y mientras los fondos permanecen sin ejecutarse en infraestructura, el deterioro de los caminos continúa acumulando costos para quienes transitan por ellos.
La pregunta que queda abierta
La propia respuesta del vocero presidencial deja otro interrogante sin resolver: ¿cuánto dinero recaudado mediante el impuesto a los combustibles terminó efectivamente financiando las rutas y cuánto quedó en las cuentas generales del Estado?
Ravier reconoció que no podía precisar en ese momento cuánto de lo recaudado estaba siendo destinado al mantenimiento vial.
La admisión oficial abre así un nuevo capítulo en la discusión sobre el ajuste: el equilibrio fiscal puede mostrar números positivos, pero la pregunta es qué servicios, obras e infraestructura quedan del otro lado de esa cuenta.