El índice de precios porteño quebró tres meses consecutivos de desaceleración. En junio había marcado 1,8% y ahora volvió a acercarse al 3%. El dato encendió las alertas sobre lo que pueda mostrar el INDEC para todo el país.
La inflación volvió a mostrar señales de aceleración. La Ciudad de Buenos Aires registró una suba de precios del 2,9% durante julio, muy por encima del 1,8% registrado en junio.
El dato porteño resulta relevante porque funciona como uno de los indicadores que siguen de cerca los analistas antes de la publicación del Índice de Precios al Consumidor (IPC) nacional que elabora el INDEC.
El resultado de julio, además, rompe con una tendencia que se había instalado durante los últimos meses: la inflación porteña había logrado desacelerarse durante tres meses consecutivos, pero volvió a tomar impulso.
¿Qué pasó en julio?
Uno de los factores que incidió en el aumento de julio estuvo relacionado con las vacaciones de invierno y el movimiento turístico, que presionaron sobre determinados precios vinculados a servicios.
La aceleración no significa necesariamente que el índice nacional vaya a repetir exactamente el mismo porcentaje, ya que la estructura de consumo de CABA es diferente a la del conjunto del país.
Sin embargo, el dato vuelve a poner en discusión uno de los principales objetivos económicos del Gobierno de Javier Milei: consolidar una inflación mensual por debajo del 2%.
El dato nacional, ahora bajo la lupa
La pregunta central es cuánto de esta aceleración porteña podría trasladarse al índice nacional.
El último dato oficial disponible mostró una inflación nacional de 1,9% en junio, mientras que las expectativas para julio habían comenzado a incorporar la posibilidad de un nuevo repunte.
El resultado de CABA agrega presión a esas proyecciones, aunque todavía habrá que esperar la medición del INDEC para conocer el comportamiento de los precios en todo el país.
Los precios siguen golpeando al bolsillo
Más allá de las discusiones sobre décimas porcentuales, la inflación continúa teniendo un impacto directo sobre los ingresos de los hogares.
Los aumentos de servicios, transporte, alquileres, salud y otros gastos esenciales se acumulan mes a mes y dificultan la recuperación del poder adquisitivo.
Además, durante agosto continúan aplicándose distintos incrementos en tarifas y servicios. Entre ellos aparecen ajustes en transporte, agua, medicina prepaga y alquileres, que pueden seguir ejerciendo presión sobre el índice general de precios.
La pregunta que queda abierta
Después de varios meses en los que el Gobierno buscó mostrar una inflación en descenso, el 2,9% de CABA en julio introduce una señal de alerta.
Ahora todas las miradas están puestas en el INDEC: ¿la aceleración porteña será un anticipo de un rebote de la inflación nacional o quedará como un fenómeno particular de la Ciudad?
El próximo dato oficial será clave para determinar si la inflación vuelve a acercarse al 3% mensual o si, por el contrario, el resto del país logra sostener una dinámica más moderada.