Lucrecia Martel cerró la XVI Feria del Libro de Salta con una reflexión sobre el cine, la educación y el sentido de lo común

La cineasta salteña presentó su primer libro, Un destino común, ante un anfiteatro colmado en la Usina Cultural. En una entrevista con la periodista Maira López, habló sobre su regreso a las raíces, el sentido de hacer películas y la responsabilidad de quienes tienen acceso al poder.

La XVI Feria del Libro de Salta cerró el lunes 12 de octubre con una de sus figuras más destacadas: la cineasta salteña Lucrecia Martel, quien presentó su primer libro, Un destino común, en un encuentro que convocó a un anfiteatro lleno en la Usina Cultural.

Entrevistada por la periodista Maira López, Martel compartió reflexiones sobre su recorrido artístico, su vínculo con Salta y las preguntas que atraviesan su trabajo. Lejos de limitarse a una presentación literaria, la conversación se convirtió en una invitación a pensar el cine, la identidad, la educación y la construcción de una sociedad en común.

“Sentí que tenía que volver al pago y ahí vino Zama”, recordó la directora, al referirse a un momento decisivo de su trayectoria y a la necesidad de reencontrarse con su región.

Para Martel, el cine tiene la capacidad de transformar la percepción de aquello que creemos conocer. “Para mí el cine es una droga buena”, expresó, al explicar cómo las imágenes y los sonidos pueden modificar nuestra manera de mirar el mundo y volver extraño lo que parecía familiar.

¿Para qué hacer películas?

Uno de los ejes de la conversación estuvo dirigido a quienes estudian cine y buscan construir un camino profesional. Martel reconoció la importancia de conseguir trabajo y alcanzar independencia económica, pero planteó que esas metas no necesariamente alcanzan para darle sentido a una vocación.

La cineasta cuestionó una concepción del lenguaje audiovisual reducida exclusivamente al entretenimiento y al funcionamiento de la industria. En su propia experiencia, hacer películas implica una búsqueda que va más allá de las exigencias del mercado.

La pregunta por el sentido también se trasladó a la vida colectiva y a las posibilidades de construir algo compartido en Salta.

La educación y el acceso al poder

En otro tramo de la entrevista, Maira López propuso reflexionar sobre cómo construir lo común en un contexto social como el salteño. Martel llevó la discusión hacia la educación y la responsabilidad de los sectores que toman decisiones.

“La educación que más falla es la que tiene mayor acceso al poder”, sostuvo.

La frase sintetizó uno de los momentos más incisivos del encuentro: una reflexión sobre las desigualdades, la formación de quienes gobiernan y la dificultad de construir una sociedad más justa cuando quienes concentran mayores responsabilidades no están a la altura de ellas.

Cinco jornadas de libros, arte y pensamiento

La participación de Martel coronó cinco días de actividades en la Usina Cultural, del 8 al 12 de octubre. La XVI Feria del Libro de Salta reunió a escritores, editoriales, artistas, estudiantes y lectores en una programación que combinó presentaciones editoriales, talleres, música, teatro, cine, debates y propuestas para las infancias.

La edición convocó a 55.000 personas y desarrolló 242 actividades en siete espacios, con la participación de representantes de 15 municipios de la provincia.

El cierre dejó una invitación que atravesó las palabras de Martel: volver a mirar lo conocido, revisar las ideas que damos por sentadas y preguntarnos qué sentido queremos darle a lo que hacemos, tanto en el arte como en la vida colectiva.

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