Tarifas sin freno: los servicios esenciales ya pesan más del doble sobre los salarios que en 2023

Luz, gas, agua y transporte se llevan una porción cada vez mayor de los ingresos. En julio, la canasta de servicios públicos del AMBA llegó a casi $296 mil y aumentó 53% en un año, muy por encima de la inflación.

El ajuste de las tarifas de los servicios públicos continúa golpeando el bolsillo de los hogares. Un informe citado por Ámbito, elaborado a partir de datos del Instituto Interdisciplinario de Economía Política (IIEP-UBA/Conicet), muestra que el peso de los servicios esenciales sobre los ingresos de los trabajadores se duplicó desde 2023.

La tendencia se refleja con claridad en el costo mensual de la canasta de servicios públicos. En julio de 2026 alcanzó los $295.826, luego de registrar una suba del 4,6% mensual y del 53% interanual. Ese incremento quedó muy por encima de la inflación acumulada en el mismo período, cercana al 34%.

Transporte, luz, gas y agua: cuánto cuesta sostener los servicios básicos

El transporte es actualmente el componente de mayor peso dentro de la canasta, con un gasto estimado de $121.023 mensuales, equivalente al 41% del total.

Le siguen:

  • Electricidad: $68.210.
  • Gas natural: $64.862.
  • Agua potable: $41.724.

El transporte explicó por sí solo 27 de los 53 puntos porcentuales del aumento interanual de la canasta.

La electricidad, por su parte, tuvo en julio un incremento del 12,5%, mientras que la factura de gas aumentó 5,2%, impulsada también por el mayor consumo durante el invierno.

El ajuste tarifario avanza más rápido que los ingresos

El dato más preocupante aparece cuando se compara la evolución de las tarifas con los ingresos de los trabajadores.

Desde el inicio de la actual gestión económica, los servicios públicos fueron objeto de fuertes actualizaciones, mientras que los salarios no avanzaron al mismo ritmo. El resultado es que una parte cada vez mayor del sueldo queda comprometida antes de llegar al supermercado, pagar el alquiler o afrontar otros gastos cotidianos.

La situación afecta especialmente a los hogares de menores ingresos, que tienen menos margen para absorber aumentos en servicios que resultan indispensables.

Una factura que no se puede dejar de pagar

A diferencia de otros consumos, el transporte, la electricidad, el gas y el agua son gastos difíciles de recortar. Por eso, el aumento de las tarifas tiene un impacto directo sobre el ingreso disponible de las familias.

El problema no es solamente cuánto aumentó cada boleta, sino qué porcentaje del salario debe destinarse todos los meses para sostener servicios básicos.

En este escenario, la discusión sobre las tarifas vuelve a quedar en el centro del debate económico: mientras el Gobierno sostiene su política de reducción de subsidios y mayor cobertura de costos mediante las facturas, los datos muestran que esa estrategia tiene un impacto creciente sobre los ingresos de los trabajadores.

El ajuste puede mejorar las cuentas del Estado, pero para millones de familias significa una pregunta cada vez más difícil de responder: cuánto queda del sueldo después de pagar lo indispensable.

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