Las Leonas campeonas del mundo: una salteña en la cima y un deporte que reclama apoyo

Valentina Raposo hizo historia con Las Leonas: la defensora salteña fue titular en la final ante Países Bajos y se consagró campeona del mundo por primera vez. La conquista vuelve a poner en escena el talento del deporte argentino, pero también las dificultades que atraviesa el alto rendimiento frente al recorte del financiamiento estatal.

Las Leonas volvieron a tocar el cielo. La Selección argentina femenina de hockey sobre césped derrotó a Países Bajos en una dramática definición por penales y conquistó su tercer título mundial, después de las consagraciones de Perth 2002 y Rosario 2010.

El partido terminó 1-1 en el tiempo reglamentario y Argentina se impuso 3-1 en los shoot-outs. La arquera Cristina Cosentino fue una de las grandes figuras de la definición, mientras que Victoria Granatto, Brisa Bruggesser y Sofía Cairo convirtieron para darle al seleccionado argentino una nueva estrella.

Pero la celebración tiene un capítulo especial para Salta.

Valentina Raposo, de Popeye a campeona mundial

Con apenas 23 años, Valentina Raposo se convirtió en la primera salteña en conquistar un Mundial de hockey con Las Leonas. La defensora surgida de Popeye fue titular y disputó los 60 minutos de la final frente a las neerlandesas, aportando solidez a una defensa que tuvo que soportar la presión del equipo local.

Raposo ya había construido una trayectoria extraordinaria con la camiseta argentina. Fue medallista olímpica en Tokio y París y ahora suma a su palmarés el título máximo del hockey internacional.

Su historia también representa la importancia de los clubes y las estructuras deportivas que forman atletas desde las provincias. Antes de llegar a la elite mundial estuvo el trabajo cotidiano de entrenadores, familias, clubes y formadores que sostienen al hockey desde las categorías infantiles.

Campeonas pese al contexto

La celebración de Las Leonas también permite abrir una discusión incómoda: ¿cuánto le cuesta a la Argentina sostener a sus deportistas de alto rendimiento?

El Ente Nacional de Alto Rendimiento Deportivo (ENARD) tiene entre sus funciones financiar becas, entrenadores, preparación, competencias internacionales, equipamiento y cobertura médico-asistencial para los atletas.

Sin embargo, el sistema de financiamiento del alto rendimiento viene siendo cuestionado por referentes del deporte argentino. En los últimos años se reclamó recuperar una fuente de financiamiento más sólida y autónoma para el ENARD. Una de las propuestas impulsadas por el movimiento olímpico busca recuperar un esquema equivalente al 1% sobre servicios de telecomunicaciones, con el objetivo de darle previsibilidad al presupuesto destinado a los atletas.

El reclamo adquiere mayor dimensión cuando se compara el presupuesto argentino con el de otros países de la región. Durante el debate sobre el financiamiento del deporte se señaló que el presupuesto del ENARD había quedado muy por debajo de lo que hubiera representado mantener el esquema original, mientras que Brasil, Colombia y Chile destinan recursos considerablemente mayores al alto rendimiento.

El contraste es evidente: mientras las deportistas argentinas levantan la Copa del Mundo, el sistema que debería garantizar las condiciones para que nuevas generaciones lleguen hasta allí enfrenta una discusión presupuestaria que todavía no está resuelta.

El éxito no aparece de la nada

Las Leonas no llegaron a esta final por casualidad. Detrás de cada jugadora hay años de entrenamiento, infraestructura, competencias internacionales, preparación física, cuerpos técnicos, atención médica y acompañamiento económico.

Y detrás de cada Valentina Raposo hay cientos de chicas que empiezan a jugar al hockey en clubes de todo el país, muchas de ellas lejos de los grandes centros deportivos.

Por eso, la tercera estrella de Las Leonas no debería servir solamente para celebrar una victoria.

También debería servir para preguntarnos qué país queremos construir para nuestros deportistas.

Porque si una joven salteña pudo pasar de las canchas de Popeye a convertirse en campeona mundial, el desafío es garantizar que muchas otras puedan tener la misma oportunidad.

Y mientras Salta celebra a una de sus hijas deportivas, queda también planteada una deuda: que el Estado acompañe con políticas y financiamiento sostenido el talento que después representa a la Argentina en lo más alto del deporte mundial.

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