Trump enfrenta una elección clave: los demócratas amenazan con arrebatarle el control del Congreso

Con una aprobación cercana al 37%, el aumento del costo de vida y el desgaste provocado por la guerra con Irán, Donald Trump llega debilitado a las elecciones legislativas de Estados Unidos. Los demócratas tienen posibilidades de recuperar la Cámara de Representantes e incluso disputan el Senado. El resultado condicionará los últimos dos años de su presidencia.

Estados Unidos celebra este martes 3 de noviembre sus elecciones de medio mandato (midterms), una votación que puede modificar el equilibrio de poder en Washington y convertirse en un duro revés político para Donald Trump.

Los estadounidenses elegirán a los 435 integrantes de la Cámara de Representantes y renovarán 35 de los 100 escaños del Senado. Actualmente, ambas cámaras están bajo control republicano, pero los sondeos anticipan una disputa especialmente complicada para el oficialismo.

El principal problema de Trump es su pérdida de popularidad. El presidente comenzó su segundo mandato con una aprobación superior al 50%, pero el indicador cayó rápidamente y actualmente ronda el 37%. La cifra es inferior a la que registraba durante el mismo período de su primera presidencia y también a la que tenía Joe Biden en una instancia equivalente.

La historia electoral estadounidense tampoco juega a su favor. Desde 1934, el partido del presidente perdió, en promedio, 27 bancas en las elecciones de medio término. En 23 comicios celebrados desde entonces, el oficialismo solamente consiguió aumentar su representación en tres oportunidades.

Una Cámara de Representantes en disputa

Los republicanos tienen una mayoría extremadamente ajustada en la Cámara baja: cuentan con 218 representantes, apenas el número necesario para controlar el recinto, además del respaldo habitual de un legislador independiente.

Los demócratas necesitan una recuperación relativamente acotada para quedarse con el control. De los 18 distritos considerados competitivos, 14 están actualmente en manos republicanas.

La disputa por el Senado es más compleja. Los republicanos cuentan con 53 bancas, frente a 45 demócratas y dos independientes que suelen acompañar a la oposición. Se renuevan 35 escaños y solamente siete aparecen como verdaderamente competitivos.

El bolsillo, el principal adversario de Trump

La economía es uno de los factores centrales del malestar electoral. Durante la campaña presidencial de 2024, Trump prometió terminar con la inflación y recuperar el poder adquisitivo de los estadounidenses. Sin embargo, el costo de vida continúa siendo una de las principales preocupaciones de la población.

A ese escenario se sumó la guerra con Irán, iniciada junto a Israel a fines de febrero. El conflicto alteró el suministro energético internacional y provocó un fuerte aumento del combustible: la gasolina pasó de costar menos de 2,30 dólares por galón a alcanzar un promedio cercano a los 4 dólares.

La gestión de la guerra también genera rechazo. Una encuesta realizada en agosto mostró que el 63% de los consultados desaprobaba la respuesta de Trump frente al conflicto.

La atención médica y las políticas migratorias completan la agenda de preocupaciones de los votantes.

La ventaja económica republicana

A pesar del desgaste político, Trump conserva una importante ventaja financiera. A mediados de octubre, el Partido Republicano y sus organizaciones aliadas disponían de unos 320 millones de dólares para sus campañas, frente a menos de 230 millones de los demócratas.

A eso se sumaban otros 160 millones de dólares vinculados a MAGA Inc., el principal espacio de recaudación y financiamiento del movimiento político del presidente.

La enorme inversión publicitaria busca movilizar al electorado republicano y reducir el impacto de la pérdida de popularidad presidencial.

El resultado de este martes marcará el escenario político de los próximos dos años. Si los demócratas recuperan el Congreso, Trump tendrá mayores dificultades para impulsar sus proyectos y sostener su agenda legislativa.

La elección también abre anticipadamente la carrera hacia 2028, cuando Estados Unidos deberá elegir un nuevo presidente. Trump no podrá presentarse a un tercer mandato.

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