Este 30 de octubre, Diego Armando Maradona cumpliría 66 años. Su figura sigue atravesando generaciones, mucho más allá de sus hazañas dentro de una cancha. Para recordarlo, recuperamos una reflexión extraordinaria del periodista Ernesto Cherquis Bialo, fallecido en marzo de este año, que logró describir como pocos la dimensión humana y futbolística del Diez.
El 30 de octubre de 1960 nacía en Lanús Diego Armando Maradona. Aquel pibe que creció en Villa Fiorito y soñaba con jugar un Mundial terminó convirtiéndose en una de las figuras más trascendentes de la historia del deporte mundial.
Su zurda, su gambeta, los goles inolvidables, la consagración en México 1986 y una relación única con el pueblo argentino construyeron una historia que todavía genera admiración, discusiones, emociones y recuerdos.
Pero Maradona fue mucho más que un futbolista. Fue un personaje atravesado por contradicciones, afectos, contradicciones públicas, genialidad y una vida que nunca pudo transitar en silencio.
Quizás nadie logró sintetizar esa complejidad con tanta precisión como Ernesto Cherquis Bialo, histórico periodista deportivo que falleció el 20 de marzo de 2026, a los 85 años. En una entrevista para la TV Pública, el autor de Yo soy el Diego de la gente ofreció una definición memorable cuando le preguntaron por el astro argentino.
«¿Usted cree que hay un Maradona?», respondió antes de explicar que, en realidad, había ocho o nueve. Habló del futbolista, del hijo, del padre, del amigo, del hombre sublime y también de sus contradicciones. Y terminó con una frase que resume la dimensión de aquella figura: «Es la suma de todo eso en un solo hombre. Un genio. Una maravilla».
En el día de su cumpleaños, esa reflexión cobra un significado especial. Porque recordar a Diego también implica aceptar que no hubo una sola manera de entenderlo, que su historia excedió largamente el fútbol y que su presencia continúa siendo parte de la identidad popular argentina.
A 66 años de su nacimiento, decimos que Diego cumple porque nunca se fue.