La central obrera retomó las movilizaciones con una marcha junto a los jubilados y anunció que profundizará las medidas de fuerza frente a la política económica de Javier Milei. Los gremios advierten que el conflicto podría derivar en un nuevo paro general con movilización.
La Confederación General del Trabajo (CGT) puso en marcha una nueva etapa de confrontación con el Gobierno nacional y comenzó a desplegar un plan de lucha que contempla movilizaciones, protestas y la posibilidad de convocar a un paro general en las próximas semanas.
La primera acción fue la participación de la central obrera en la movilización de los jubilados frente al Congreso, una convocatoria que reunió a sindicatos, organizaciones sociales y otros sectores que cuestionan el rumbo económico de la administración de Javier Milei.
Desde la conducción de la CGT sostienen que la situación social y económica se agravó como consecuencia de la pérdida del poder adquisitivo de los salarios, el deterioro de las jubilaciones, el aumento del desempleo y las reformas impulsadas por el Ejecutivo. En ese contexto, consideran que el Gobierno mantiene una postura de escaso diálogo con las organizaciones sindicales.
El plan de acción prevé una escalada progresiva de las medidas de fuerza. Tras las movilizaciones, los dirigentes gremiales analizarán la convocatoria a un paro general acompañado por una gran marcha, en caso de que no existan respuestas a los reclamos planteados.
Entre las principales demandas figuran la recomposición de los ingresos de trabajadores y jubilados, el rechazo a la reforma laboral, la defensa de la negociación paritaria y la revisión de las políticas de ajuste que, según los gremios, afectan el empleo, el consumo y la actividad productiva.
La CGT también busca fortalecer la coordinación con las dos CTA y con organizaciones de la economía popular para ampliar la convocatoria y sostener un frente común frente a las medidas económicas del Gobierno.
Mientras tanto, desde la Casa Rosada sostienen que el programa económico apunta a consolidar el equilibrio fiscal y estabilizar la economía, aunque el endurecimiento de la protesta sindical anticipa un escenario de creciente tensión política y social para las próximas semanas.