El sector continúa trabajando con bajos niveles de utilización de su capacidad instalada y mantiene la preocupación por la caída de la producción y del empleo.
La industria metalúrgica cerró el primer semestre del año con una retracción acumulada del 5,7%, consolidando una tendencia negativa que se mantiene desde comienzos de 2026.
El informe sectorial señala que la actividad continúa afectada por la baja demanda del mercado interno, la reducción de inversiones y la menor utilización de la capacidad instalada, que se ubica apenas por encima del 40%.
Entre los rubros más comprometidos aparecen los vinculados a maquinaria agrícola, autopartes, bienes de capital y estructuras metálicas, aunque prácticamente toda la cadena industrial registra dificultades para recuperar los niveles de producción.
El desempeño del sector genera preocupación por su impacto sobre el empleo industrial y por el efecto multiplicador que tiene sobre otras actividades productivas. Las empresas advierten que la recuperación dependerá de una mejora sostenida del consumo, la inversión y la demanda de bienes industriales.