La actividad económica continúa atravesando un escenario desigual, con sectores que no logran recuperarse y un consumo interno que permanece estancado.
Los indicadores económicos muestran que la recuperación continúa siendo muy dispar. Mientras algunos rubros vinculados al sector financiero y las exportaciones exhiben mejoras, buena parte de la economía real mantiene niveles de actividad por debajo de los registrados en años anteriores.
El consumo continúa condicionado por la pérdida del poder adquisitivo, lo que repercute directamente en el comercio, la industria y numerosos servicios. A esto se suma una desaceleración de la inversión privada en distintos sectores productivos.
La evolución del empleo también refleja este panorama, con dificultades para generar nuevos puestos de trabajo en actividades vinculadas al mercado interno. Las pequeñas y medianas empresas siguen siendo uno de los sectores más afectados por la caída de las ventas.
Analistas sostienen que el crecimiento económico aún no logra trasladarse de manera uniforme al conjunto de la economía, manteniendo fuertes diferencias entre los sectores que muestran expansión y aquellos que continúan en retroceso.